Historia del Museo de Arte Contemporáneo Valdivia

El relato histórico del museo resulta muy interesante porque se vincula directamente con varios acontecimientos significativos de Chile y del mundo. Si bien su fundación se remonta a la década de los noventa, es necesario retroceder en el tiempo para comprender a cabalidad su existencia e importancia cultural.

El Museo de Arte Contemporáneo (MAC Valdivia) se emplaza en Valdivia, en una isla conocida como “Teja”, que retrata la “loca geografía” de Chile. La isla está rodeada de ríos navegables; al norte el Cau-Cau, al sur el Cruces y al este el Valdivia, (donde confluyen los dos primeros; y que posteriormente desembocan al mar). La comunicación fluvial de esta ciudad fue uno de los motivos de su fundación a mediados del siglo XVI, y de la posterior industrialización a mediados del siglo XIX, época en que, en estricto rigor, se encuentran los orígenes del MAC Valdivia.


El “descubrimiento”

En sus inicios la isla Teja fue habitada por los huilliches, un pueblo indígena que ocupó las actuales regiones de Los Ríos y Los Lagos. A la llegada de los españoles a mediados del siglo XVI, esta isla y sus habitantes fueron entregados en calidad de encomienda al conquistador Francisco Pérez Valenzuela (1528-1599) y pasó a llamarse Isla de Valenzuela. Allí se instaló una de las primeras fábricas del sector, donde se fabricaban los ladrillos y las tejas con que se construyeron los asentamientos y sus protecciones, tales como murallas, torreones y fuertes. Finalizando el siglo, se produjo un levantamiento indígena, que provocó la destrucción de casi toda la ciudad, incluyendo la fábrica de tejas y ladrillos, la cual no era compatible con las actividades realizadas por los huilliches (Chaura 2013). Luego de este episodio y del fallido intento de colonización holandesa de Valdivia en la década de 1640, y la posterior reconquista española, se reanudó el funcionamiento de la fábrica. En 1741 la isla “Teja” fue declarada en la ordenanza IV de las Políticas y Económicas como un territorio destinado como un exido de uso común. Esta proclamación, no obstante, no anulaba los derechos de numerosos vecinos propietarios de terreno; en 1756 se contaban doce propietarios, uno de ellos era la Compañía de Jesús, pero después de la expulsión de los jesuitas, tres de sus chacras fueron subastadas sin éxito alguno (Guarda 1973). Con el correr de los años la fábrica de ladrillos dejó de funcionar y el espacio fue abandonado. La isla se desvalorizó y su futuro fue incierto hasta después de la independencia de Chile.

La Independencia

Tras la Independencia de Chile (1810-1826), Valdivia entró en un profundo estado de deterioro acrecentado por dos fuertes terremotos, el primero en 1835 y el otro en 1837. Durante esta época el ingeniero y mayor alemán Bernardo Phillipi (1811-1852), visitó el lugar en reiteradas ocasiones, y dictaminó que se hallaba en una paupérrima situación, por lo que estimó que era conveniente dirigir hacia allá una corriente de inmigración alemana. Phillipi, fue comisionado por el presidente Manuel Bulnes (1799-1866) para viajar a Alemania e impulsar la colonización del sur de Chile. Pero no fue hasta mediados del siglo XIX, luego de que Vicente Pérez Rosales (1807-1886) fuera nombrado agente oficial de la colonización por el presidente Manuel Montt (1809-1880), cuando la colonización alemana se consolidó por completo. Pérez Rosales fue además uno de los propulsores de la industrialización en Valdivia. En un detallado informe, titulado Memoria sobre colonización de la provincia de Valdivia publicado en 1852, Pérez Rosales se refirió alrededores de Valdivia de la siguiente forma:
“El comerciante ve en los multiplicados brazos de sus rios que se pierden a lo léjos en la espesura de las selvas donde tornan a ramificarse de nuevo, otros tantos caminos de fierro costeados y sostenidos por la naturaleza a los cuales solo falta el locomotor. El constructor naval, el carpintero, el ebanista, se complacen a la vista de tan variadas y valiosas maderas y de la facilidad con la que pueden esportarse” (Pérez Rosales, 1852).


La colonización alemana

No es casualidad que la colonización alemana en el sur de Chile se haya consolidado a mediados del siglo XIX. Los potenciales inmigrantes padecían en aquel momento en su país las consecuencias de la Revolución alemana (1848-1849), por lo que no fue difícil que aceptaran emigrar a un país que los recibía con los brazos abiertos y ofreciéndoles terrenos a muy bajo precio en una suerte de “tierra prometida”.

El 13 de noviembre de 1850, Pérez Rosales recibió al célebre barco alemán “Hermann”, uno de los primeros de tantos otros que habrían de arribar. A bordo venían ochenta y cinco pasajeros. Uno de ellos era Karl Anwandter (1801-1889), farmacéutico de profesión, quien a un año de su arribo a Valdivia comenzó, en las dependencias de su casa ubicada en la isla Teja al borde del río Valdivia, con una pequeña producción de cerveza, primero para consumo personal y años más tarde para el de sus compatriotas. En 1858 Anwandter entregó el pequeño negocio a sus hijos Germán y Ricardo. Bajo la nueva dirección, la cervecería, desde aquel momento “Anwandter Hermanos”, entró en una nueva fase de desarrollo y de prosperidad. Los hermanos construyeron nuevas instalaciones de concreto, una de las cuales hoy corresponde al espacio que ocupa el MAC Valdivia. Pero ¿cómo llegó esta fábrica de cerveza a albergar un museo de arte contemporáneo?

La industrialización


Compañia Cervercera Valdivia año 1906
 
Cervecería Hermanos Anwandter

Según escribe Bernedo (1999), a finales de la década de 1870 la cervecería Anwandter alcanzaba una producción de 1,5 millones de litros, en 1882 de 2.5 millones, dos años después de 3,8 millones de litros y a mediados de la década de 1890 la producción anual de cerveza ascendía a los ocho millones de litros. A principios del siglo diecinueve, la cervecería estaba produciendo más de 12 millones de litros anuales, y una cantidad considerable se exportaba a diversos países de Sudamérica. Al igual que ésta, decenas de fábricas alemanas de distintos rubros; curtiembres, destilerías de alcohol, astilleros, entre otras, se encontraban en su máximo apogeo. Según escribió el reportero Alfonso en Un viaje a Valdivia, en esta época el desarrollo de las industrias y el movimiento comercial habían conseguido un progresivo impulso. Esto se reflejaba en el movimiento del servicio fluvial de transporte en el río Valdivia, donde era posible ver a treinta cinco vapores navegando simultáneamente.

Sin embargo, durante la década de 1910, una serie de acontecimientos produjo el declive de la industria valdiviana, y con ello el de la Cervecería Anwandter. Las razones de este debilitamiento se enmarcan en varios factores; en 1909 una tragedia conocida como “el gran incendio” destruyó por completo el centro de la ciudad, lo que perjudicó indirectamente la pujanza económica experimentada hasta aquel momento; la apertura del canal de Panamá (1911-1912) dejó al puerto de Corral en una situación totalmente marginal respecto a las nuevas rutas marítimas; la construcción del ferrocarril longitudinal que en 1910 conectó la región desde Puerto Montt a Santiago, dejó a la ciudad de Valdivia y al puerto de Corral en una situación excéntrica con respecto al transporte terrestre (Figueroa, Gayoso, Oyarzún, Planas 2008) ; y por último, el estallido de la primera guerra mundial en 1914, que desestabilizó la economía en todo el mundo. La Cervecería Anwandter se vio especialmente afectada a causa de un incendio que en 1912 destruyó gran parte de sus dependencias. Si bien el edificio fue reparado, nunca se volvió alcanzar el éxito logrado en su época dorada. En 1916 la empresa fue vendida a la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), una empresa chilena productora de bebidas, fundada el 8 de enero de 1902, constituida por la unión entre la Cervecera de Plagemann, la Fábrica de Cerveza de Limache y la Fábrica de Cerveza y Hielo de Gubler y Cousiño.

En la segunda mitad del siglo XX, tres acontecimientos incidieron en el derrumbe de la industria valdiviana. El primero fue el efecto de la Segunda Guerra Mundial que trajo consigo la implantación de las listas negras, donde se incluyeron las empresas de descendientes alemanes, afectando en Valdivia a la mayoría de las empresas, obligándolas prácticamente a su quiebra; el segundo fue el cierre de los Altos Hornos de Corral; y por último el terremoto de 1960 considerado hasta la fecha como el más grande del mundo. (Ibid. 2008)

El terremoto

El terremoto de 1960 (grado 9.5 en la escala Richter), devastó a Valdivia casi por completo. El sismo significó la destrucción parcial del edificio de la ex cervecería Anwandter y la pérdida casi total de la industria cervecera. La CCU abandonó el edificio y se instaló en Osorno. En 1967 vendió los terrenos a la Universidad Austral de Chile, que años más tarde apoyaría el proyecto de construir un museo de arte contemporáneo sobre las ruinas de la ex cervecería.

El MAC Valdivia

¿Qué es el arte contemporáneo? Ante esta compleja pregunta han surgido distintas explicaciones. Para el historiador y crítico de arte Terry Smith (1944), el concepto de “arte contemporáneo” se impone en el uso cotidiano como un término general para referirse al arte de hoy en su totalidad, en oposición al “arte moderno” (Smith 2012). La historiadora y curadora de arte Andrea Giunta (1960), se preguntó: ¿Cuándo empieza el arte contemporáneo? (2014). Para ella, contemporáneo, con-tempus, es “estar con el propio tiempo, mezclados con el vértigo del cambio, pero buscando percibirlo”. Luego propone que si partimos de la comprensión del arte moderno, de que el arte progresa, podemos aproximarnos a uno de los síntomas del arte contemporáneo –que sucede al moderno, como un nuevo momento–. En un breve folleto publicado por el BALTIC Centre for Contemporary Art, titulado What is contemporary Art?, se explica que el arte contemporáneo sería el “arte de hoy”. Al mismo tiempo se señala que por lo general, los artistas que hacen este tipo de arte están vivos y continúan realizando su trabajo. A diferencia de las artes más tradicionales, los artistas “contemporáneos” experimentan con distintos materiales y tecnologías. El arte contemporáneo suele ser sobre ideas y preocupaciones, en lugar de enfocarse únicamente en la estética (el aspecto de la obra), de modo que en varias ocasiones muchas veces no se percibe como algo “bello”.

En el caso de Chile, siguiendo a la historiadora y teórica del arte Carolina Lara, el Grupo Signo (José Balmes, Gracia Barrios, Eduardo Martínez-Bonatti y Alberto Pérez), la dupla Brugnoli-Errázuriz, la Escena de Avanzada y la Generación de los ‘90, representan los grupos más notorios en una seguidillla de “vanguardias” que ha dado una dinámica al arte chileno, permitiendo la entrada a lo “contemporáneo” sin desfases históricos (2009).

Lara explica que, en Chile el arte contemporáneo comenzó con el fin de la dictadura militar (1973 a 1989). Durante este período se alteró el funcionamiento normal del arte. Los sucesos políticos -que afectaron el quehacer nacional- provocaron una profunda conmoción en la actividad artística. Ésta, prácticamente se inmovilizó en aquellos años, ya que una parte importante de 1os artistas plásticos responsables de su promoción, difusión y práctica, se alejaron voluntaria u obligadamente del país. (Ivelic y Galaz 1988) Si bien la creación artística no fue totalmente anulada, hubo muchas prohibiciones temáticas y censura. Una de las medidas tomadas por el régimen fue la de destruir toda obra que aludiera al comunismo. Se taparon una serie de murales, como por ejemplo “El primer gol de los chilenos”, creado por el connotado artista chileno Roberto Matta (1911- 2002) en el año 1971 y pintado junto a la Brigada Ramona Parra, perteneciente al Partido Comunista de Chile. La obra de Matta, en palabras para el artista visual y Director del MAC Valdivia, Hernán Miranda, es uno de los principales catalizadores del surgimiento del museo.

Hacia 1990, al comenzar el período de la democracia y durante la época de la eclosión del arte contemporáneo en Chile, el artista y docente de la Pontifica Universidad Católica de Chile, Hernán Miranda tuvo la iniciativa de crear un museo para exhibir arte contemporáneo en la ciudad de Valdivia. Junto a los arquitectos Juan José Ugarte y Wren Strabucchi, determinaron que el mejor lugar para emplazar el museo era la ruina de la ex cervecería Anwandter. Miranda presentó a las autoridades de la Universidad Austral de Chile su proyecto museístico. La cercanía e interés por parte de la Universidad Austral en la cultura, posibilitó que bajo la rectoría de Manfred Max-Neef la propuesta pudiera concretarse. En 1994 se firmó el decreto que reconocía formalmente el nacimiento del MAC Valdivia. De esta forma se dio inicio a lo que se llamó la “etapa 0”, que inauguró una construcción preliminar que habilitó los espacios interiores y la fachada de la cervecería, que estaban a la intemperie. En esta primera etapa se habilitaron tres salas; dos hipóstilas (piezas sostenidas por columnas de fierro), una en el nivel superior y otra en el inferior, a nivel del río; y una sala multimedia, bautizada con el nombre de Juan Downey, en homenaje al apoyo de la fundación homónima; además de dos bóvedas que se encuentran bajo el plano de la isla y sobre el plano del río, acondicionadas para montar exposiciones temporales. Luego de la rehabilitación parcial del edificio realizada por Ugarte, Strabucchi y posteriormente Alex Moreno, en enero de 1996 se inauguró la primera muestra. Ésta se titulaba “Proyecto Valdivia” y contaba con la participación de los destacados artistas Francisco Smythe (1952-1998), Gonzalo Mezza (1949), Roberto Farriol (1956), Ismael Frigerio (1955) y el Grupo Mallok-O.

Con el correr de los años el MAC Valdivia ha conseguido realizar casi doscientas exposiciones, tanto de artistas nacionales como internacionales. En el año 2016 el museo consiguió un fondo que le permitiría construir una infraestructura que respondiera a las exigencias que actualmente demanda la exposición del arte contemporáneo.

 

Presencia Internacional

Simposio Turismo Cultural: El Patrimonio Histórico como fuente de riqueza, De la tradición a la Vanguardia y MAC Valdivia como museo periférico.

Seminario Internacional "Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, España".

De izq. a der. Hernán Miranda, Director Museo Arte Contemporáneo de Valdivia, Luis Cesar Herrero, Coordinador del Simposio, Juan Ignacio Vidarte. Director General Museo Guggenheim de Bilbao y Christophe Monin, Director de Comunicación Museo del Louvre, Paris.


Gabriela Mardones M.
Arquitecta
Maestranda en Historia y Crítica de la Arquitectura, el Diseño y el Urbanismo
Universidad de Buenos Aires

 

Bibliografía citada

BALTIC Centre for Contemporary Art . What is contemporary Art?
http://www.balticmill.com/uploads/Question_Kit_Cards.pdf

Bernedo, P. (1999). “Los industriales alemanes en Valdivia, 1850 – 1914”, en revista Historia Nº 32, Pontificia Universidad Católica de Chile, pp. 5-42.

Chaura, R. (2013). Cambio de uso de suelo de la Isla Teja, ciudad de Valdivia, en base a registros fotográficos aéreos e imágenes satelitales. Tesis de Grado presentada como parte de los requisitos para optar al título de Ingeniero en Conservación de Recursos Naturales. Universidad Austral de Chile.

Figueroa, V.; Gayoso, J.; Oyarzún, E.; Planas, L. (2008) “Investigación aplicada sobre geografía urbana: un caso práctico en la ciudad de Valdivia”. Gestión Turística Nº3, pp. 107-148.
Galaz, G.; Ivelic, M. (1988) Chile, arte actual (Valparaíso: Ediciones universitarias de Valparaíso)

Guarda, G. (1973) La economía de Chile austral antes de la colonización alemana: 1645-1850. (Valdivia: Universidad Austral de Chile)

Guinta, A. (2014). ¿Cuándo empieza el arte contemporáneo? (Buenos Aires: Fundación arteBA)

Lara C. (2009). Tendencias en el arte chileno post`90: Discursos de producción, inscripción y circulación de obra que conforman escena en época de Transición. Tesis para optar al grado de Magíster en Artes con Mención en Teoría e Historia del Arte, Universidad de Chile.

Pérez Rosales, V. (1852). Memoria sobre colonización de la provincia de Valdivia (Valparaíso: Imprenta del Diario).

Smith, T. (2012). ¿Qué es el arte contemporáneo? (Buenos Aires: Editorial Siglo XXI)